
Chapero16
Fecha original: 1 de diciembre de 2005
El mismo año de aquello fue lo de Oglander. Nos conocíamos de mirarnos, sobre todo yo a él, que nunca he mirado tanto a nadie, que nunca había visto nada tan guapo y le seguía por donde podía y la escena normal entonces era un cielo de invierno y debajo yo solo, quieto en el patio inmenso esperando que saliera Oglander y siguiéndole con los ojos hasta que se perdía lejos, me sabía de memoria sus pasos, que parecía que volaba más que andar…
Pero fue él el que me abordó. Entonces era bastante más alto que yo y agachó algo su cabeza para poner sus ojos justo enfrente de los míos, sin decir palabra, sólo moviendo sus pupilas dentro de las mías. Tenía los ojos gris o azul acero, como tantos models. Mi corazón disparado total. Pero yo ya conocía sus ojos de metal, su sonrisa, sus piernas, su pecho que era como un paisaje loco, porque le había soñado, le había seguido, le había espiado. Oglander me besó sin decir nada y como yo no sabía besar ni ser besado tuvo que abrir mis labios un poco fríos con sus dedos largos y acariciarme la mejilla para que yo no me desmayara, o no me muriera ya, o…
Yo no podía creerme nada, ni vivirlo. Pensaba simplemente que nos estaban viendo desde todas las ventanas y pensaba Mejor, que lo sepan todos que me está besando, que nos encierren juntos y así no se me podrá escapar… yo estaba loco. Cuando sus labios empezaron a abrazar los míos comprendí que tenía que soltar los brazos de la espalda, donde los tenía atados estúpidamente no sé por qué y que tendría que ponerlos en algún sitio y los puse, no sé donde, seguramente debajo de los suyos, que estaban pegados a mí. Como seguía estando loco y no sabía respirar pensé «Soy un chico fácil». Eres un chico fácil, Dani y me reí como un memo porque ni aquello me importaba…
Me llevó de la mano, como a un peque y me desnudó con la boca, eso no lo olvidaré nunca, esos detalles, como el de la playa en agosto cuando me despertó pasándome la polla por los labios. Ya sé, pero es que lo hace él y resulta bien, no sé cómo explicarlo, es tan… cogía mi camiseta con los dientes por abajo y tiraba de ella para arriba, como un perro juguetón. Igual, me quitaba la cintura de las bermudas con la boca… Yo quería tocarlo todo, cogerlo todo, besarlo todo y no paraba de moverme y de agitarme, y de apretarle.
Poco a poco me fue tranquilizando, me fue dando placer, pero investigándome, sí, me investigaba, me probaba, ensayaba mi piel, me pulsaba como a un piano. Yo, no sé por qué, estaba seguro de que me iba a follar, y me daba miedo, pero lo estaba deseando, creo, y lo que pasó fue que me chupó muy suave, muy ligero, para que no me fuera ya, que yo estaba a punto… y luego acercó su polla a mi cara, a mis mejillas, con una sonrisa. No la llevó él a mi boca, no dijo nada y sólo el que haya visto a Oglander mover la polla lo entendería y yo lo entendí. En pocos días, era la segunda cosa así de fuerte que me pasaba. Lo de la polla en mi boca por primera vez fue tan increíble… yo pensaba que cuando saliera la gotita me la iba a comer y que Oglander no me había follado todavía y que luego se acabaría todo y yo no quería. Por eso se lo dije:
-¿No me vas a follar?
Me miró asombrado y me dijo:
-Hoy no, Dani
Y me besó.
Hizo que me corriera yo primero. Me llevó al orgasmo lo que se dice en brazos, acunándome y a mí me pareció que me estaba sujetando para que yo no saliera volando. Gemí. Temblé. Grité. Lloré… Luego, él se corrió encima de mí sin aspavientos, deliberadamente, con su mano, como alguien que estaba acostumbrado a gozar y lo suyo no fue una gota, fue mucho más…
Mientras nos vestíamos despacio Oglander me dio dos billetes y sonrió y me besó otra vez, en los labios, no sé si para que no me pusiera tan triste.
-No quiero el dinero. Quiero irme contigo. Quiero estar contigo.
Sonrió -a mí me parecía muy mayor- metió los dos billetes en mi bolsillo, me puso los brazos en los hombros, que sus manos quedaron colgando por detrás de mi cabeza, acercó otra vez tanto su cara a la mía, sus ojos a los míos y me dijo muy bajito:
-Tranquilo Dani. Aunque no estemos juntos, nunca te dejaré. No le creí yo, claro, eso no se cree. Y sin embargo, hasta hoy, ha sido verdad.
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