Autor: Chapero16
Fecha original: 17 de enero de 2008
Nos quedamos los tres: el rubio, el mulato y yo. Lo digo así para
distinguirlos, porque el rubio no era muy rubio y el mulato tampoco. El rubio era un buen cuerpo y el mulato tenía una polla enorme, para su cuerpo, quiero decir, porque era pequeño. Al entrar me crucé con Jimmy que salía y me dijo: ¡Suerte tío!, porque estaba ya al otro lado de la escalera. Eran unas camas de esas sin principio ni fin, había en cada una dos cámaras grandes y una de mano, que sería de fotos y video a la vez, y focos en todas direcciones. Jimmy me había llamado la semana pasada y nos dijo:
-Es un sitio de la oxtia, pero es bareback y hay que ir con el análisis. Puedes hacer lo que quieras todo el rato con quien te toque, no te están mareando ni hay guión –la peña se piensa que en el porno nunca hay guion y siempre hay, pues aquí no -sólo que tienes que aguantar mucho rato y sin paradas, pero vas canino y lo haces bien, ¿no? Yo voy canino de tres o cuatro days y tengo unas corridas espantosas. Juas! Como te cargues el rodaje te echan, te aviso, vamos, si es algo gordo, porque también cortan y pegan, claro. Vosotros dejaros llevar, es lo mejor. No podéis preparar ni hablar nada porque sólo vais a veros con ellos en bolas y en la cama y te ganas una pasta loca. Yo he ido tres veces y tal y siempre me agarro al tío que más me gusta y empiezo a darle. Sin problemas. Es que ellos lo quieren así, sin preparar nada. Y hay que aprovecharse porque sólo están aquí este mes. Y no es para Internet, tío, alucinas, es para salas privadas, ¿entiendes? De unos cuantos viejos con pasta que se reúnen en clubes privados y se las ponen, como un regalo de empresa o algo, te cagas, Dani…
Entrábamos en fila y ya nos quitábamos todo y nos cogían a un número variable, igual tres que cinco que ocho y luego dentro nos separaban o nos mezclaban otra vez. Yo me iba fijando en la peña que tenía cerca a ver si averiguaba con quién iba a follar, pero inútil, tío. Entre tanta gente ves a cantidad de tíos que te gustaría follar con ellos, qué bobada, y ves cómo se te escapan y no puedes hacer nada, a ver. Y al revés, hay otros que dices ‘como me toque ese me muero’. Todo está lleno de separaciones, de tabiques falsos de esos que no llegan al techo y hasta que llegas al tuyo, pues vas pasando por mogollón de ellos con peña que está follando y otros esperando para entrar, los que más chupándose la polla unos a otros para no bajarse. Allí no hay ‘fluffers’. Y podía haberlos, digo yo, es mucho mejor, porque a ti lo más fácil es que no te apetezca chupársela a un pavo si no es tu amigo o si no va contigo, sobre todo si no vas a follar con él, yo me entiendo…
Pues a lo que iba, que al final nos quedamos el mulato, el rubio y yo, allí un poco como tontos, esperando que nos dieran la señal, ¿no? Y el que arrancó fue el mulato, se agarró la polla y empezó a sacudírsela bien y se empalmó enseguida y el rubio y yo, pues hicimos lo mismo, a ver y entonces nos dijo:
-¿Vosotros tenéis experiencia en esto?
Yo le dije que un poco y el otro le dijo que nada.
-Pues lo mejor es que empecemos, que éste se ponga debajo y yo se la meto de frente y tú se la metes por la boca, ¿vale? Eso siempre sale bien.
-¿Y luego?
-Luego lo que sea. Luego dejarse llevar.
Y menos mal que fue así, porque nada más empezar el rubio se calentó, se excitó tanto el cabrón que a mí no me la chupaba bien. Yo pensé que al meterle el otro aquel pollazo las iba a pasar más bien putas, pero no, tragaba del copón. Los de las cam eran buenos porque se entendían por gestos de las manos. Esta peña si podían sacar sonido directo lo sacaban y allí no hablaba nadie, ni dirigía nadie, ya dije.
El cabrón del mulato era un follador, eso se veía enseguida y además sabía rodar, ni se pasaba de movimientos, ni se calentaba, ni se quedaba corto y yo ya pues me vi venir que lo siguiente era que me la tendría que meter a mí después de que aguantaran con el otro lo más posible, porque si no a ver, con el otro no se podía contar más que para tragar, se veía. Luego se fue calentando más y más y a mí empezó a chupármela mejor y yo fui cambiando de postura y él empezó a cogerme las patas y de vez en cuando sacaba la lengua y me daba en los huevos. Primero siguieron así bastante rato, metiéndosela de frente, el rubio con las patas por alto y la jeta torcida para chupármela a mí y sus zarpas en mis muslos, ya digo… y aquello ponía, ponía bastante.
Luego el mulato, con mucha mano, le dio la vuelta, pero el otro pavo no entendía y yo lo entendí y le saqué mi polla de la boca y para que quedara bien pues me puse de rodillas y le besé largo y despacio y luego el otro le dio la vuelta, ya digo, le puso el culo en pompa y empezó a metérsela así para seguir, estas cosas siempre son lo mismo, y yo también cambié de postura y me puse a que me la chupara de frente, que para mí mejor, porque así podía cogerle la cabeza, llevársela y que me diera en el paladar, que es la mejor manera de aguantar mamada mucho rato sin bajarse y sin correrse, ¿no? Lo que pasa es que el tío tampoco era una maravilla chupando, la verdá, además de que nunca se veía venir los movimientos y eso en una cosa de éstas pues es casi lo más necesario de todo…
Luego ya me tocó a mí y cuando me la estaba metiendo yo ya estaba muy caliente y por eso no me dolió nada, porque era un buen pollón y eso no puedes metértelo en frío. Yo no. Y más que me puse. Y me hubiera abandonado muy a gusto si no fuera porque tenía que chupársela al otro plasta, que no lo hacía nada bien tampoco eso. Era un tío incómodo, la verdá, y el caso es que no estaba nada mal. Por estar, estaba bastante mejor que el mulato, de cuerpo quiero decir. Uno ya sabe que muchas veces pasa eso, que una cosa es un tío para la vista y luego no tiene nada que ver con un tío dándole, ¿no? El mulato era un tío más bien bajito, un poco desproporcionado, que igual por la calle vestido pues ni te fijas, ¿no? Y si lo ves en una playa o en una piscina pues piensas ‘ése no está bien’ y luego resultaba que follaba de puta madre, ya ves. Y en cambio el otro, el rubio, pues tenía un cuerpo que ponía y te lo imaginas total de otra manera y luego seguro que follando normal en una relación normal, pues era bastante desastre, me imagino.
Pues acabamos por mí, o sea que fui yo el que dijo que nos corríamos. A mí ya se me estaba poniendo blanda y el rubio estaba todo sudado y se iba a acabar corriéndose en mi boca si no parábamos, aunque el mulato seguía follando de puta madre, pero él lo entendió enseguida y lo hizo muy bien, se la sacó y me la tiró encima, apuntando bien, pero sin que se notara que apuntaba y eso. Yo esperé al otro y cerré los ojos y la boca porque no me fiaba nada y la verdad ni sé dónde eyaculó el pavo y yo, para correrme mejor pensé en el mulato, pero en él y yo solos, sin nadie, metiéndomela igual, pero con cariño… y me funcionó.
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