(Nefertti)
Lo conocí cuando mi vida estaba de picada en una situación muy adversa, había tomado una decisión muy crucial para mí y el llego a mi vida y me dio momentos de alegría. Cierto día como es mi costumbre habitual estaba en línea buscando un no sé qué o quizás no buscando nada solo estar allí pero no estar, un hola despertó mi conciencia y salude seguimos la charla habitual e intercambiamos mensajeros su nombre NEFERTTI un chico de 24 años recién cumplidos moreno, delgado, estatura media con unas nalguitas pronunciadas, divino, usaba lentes y eso me excita en un chico, concertamos cita para vernos, yo me llamo Carlos soy un tipo de 40 años, blanco complexión robusta un poco velludito, uso barba de candado, nada del otro mundo, llegue por el al lugar donde me había dicho y lo vi con una camiseta rosa un pantalón de mezclilla azul, se subió a mi carro, conversamos, nos conocimos e hicimos química inmediatamente como si estuviéramos destinados el uno para el otro, ese día solo conversamos y quedamos de vernos el día siguiente para algo más, a la hora acostumbrada pase por el al lugar mencionado hoy llevaba un pantalón de mezclilla azul y una camiseta azul rey, se miraba mucho más hermoso que el día anterior o quizás mi mente ya lo deseaba y lo necesitaba y creo que el intuía lo mismo porque al llegar a mi casa nos abrazamos fundidos en un solo cuerpo y nos besamos en la boca como si nos conociéramos desde hace muchísimos años y me dijo al oído como deseaba hacer esto Carlos yo me sentí feliz porque también deseaba hacerlo pasamos a mi recamara abrazados besándonos y caminado al unisonó, en ese momento comprendí que ese chico era tan especial y quizás no era el mejor momento para conocerlo, pero en ese momento no pensé la situación me deje llevarme por la pasión y al entrar en mi recamara fue un mundo de felicidades que embargaron mi corazón y mis deseos, fuimos; despojando poco a poco de nuestras ropas él se miraba esplendido desnudo, su cuerpo brillaba con la luz de la mañana mi cama y yo estábamos feliz porque esa persona inundaba toda mi habitación, nos sentamos al borde de la cama y empecé a besarle la espalda él se agitaba con mis caricias, temblaba y decía y yo seguía besándole el cuello, la espalda; con tal deseo le despoje por completo de su bóxer negro elástico y quedo desnudo completamente de espaldas deslice mi lengua por su espalda y mordí toda ella, luego baje a su cintura, una cintura estrecha firme morena limpia sin vellos y empecé a verle sus nalgas redondas y a tocárselas, pero no de una forma lasciva ni morbosa, sino con amor, con algo que jamás había descubierto sino hasta ese momento, hasta que el apareció descubrí que en mis relaciones pasadas jamás me había percatado de que mi corazón participara en el sexo, lamí sus nalgas centímetro a centímetro me deslice a su rajita y empecé un mete y saca con mi lengua, sentía como su cuerpo se contraía con mi proceder, yo palpitaba y mi corazón se inundaba de su placer baje un poco a sus piernas, unas piernas largas delineadas y firmes, su cuerpo esbelto y trabajado, sin grasa de por medio solo músculos, lo bese desde su cabeza hasta sus pies sin sospechar que en cada beso me dejaba sus sentimientos, su corazón, su alma, estreche su cuerpo y me puse a su altura y nos besamos nos abrazamos y nos quedamos allí abrazados uno con el otro el pensando en mí y yo en él, mientras platicamos de cosas de los dos y mientras él me acariciaba mi pelo y yo aprovechaba para interrumpirlo y besarlo en la boca ahora el estando boca arriba aproveche para besarle el cuello, me baje a su pecho y bese sus tetillas las lamí, las chupe, y las mordí, luego baje a su abdomen lampiño, puro deseoso, su piel encantadora, recorría lentamente su piel, porque en ella me sentía importante, sencillo, sincero, aunque no lo era yo, pero al fin me entregue a él, le entregue mi corazón y él lo recibió y me regalo el suyo y yo lo recibí y nos abrazamos fundidos, cada blanco de mi mente se convirtió en color con sus caricias con sus besos, suspire con sus besos, me sublime con sus caricias y sucumbí a su presencia yo no sé si lo merezco, solo sabía que quería que le diera luz a mi vida y así lo hizo me ilumino tanto que su corazón quedo prendado al mío, duramos un espacio de casi tres horas en la cama y ninguno de los dos nos percatamos del tiempo estábamos enfrascados uno del otro que el tiempo paso fugaz, nos fuimos arreglando para la retirada y nos besamos reafirmando que lo que habíamos pasado había sido tan especial que jamás lo olvidaríamos; nos vimos unas cuantas veces después y mi amor por el creció tanto que el día que tenía que abandonar mi lugar, lo hice pensando que Nefertti había llegado tarde a mi vida, porque hacía días que yo había tomado una decisión de regresar a mi hogar conyugal y darle una estabilidad a mi hija. Cabe destacar que estuve tres años separado viví una soltería muy disipada, con muchos hombres de todos los colores, sabores estatus social, etc; tocando todos los excesos permitidos, con responsabilidad; pero Nefertti, toco fibras muy internas en mi corazón que ningún chico había traspasado o que yo le haya permitido a alguien traspasar. Solo resta decir gracias Nefertti por la luminidad que le diste a mi vida, gracias por tu amor y gracias por la comprensión. Te quise antes y te querré siempre, siempre tuyo Carlos.
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