Hola de nuevo, aquí les dejo otro relato fantasioso que se me ocurrió mientras viajaba en un tren en la ciudad de Caracas Venezuela, en realidad soy de la ciudad de San Cristóbal, estuve en la capital de mi país por vacaciones.
Bueno, aquel día salí a pasear en la ciudad y a comprar unas cosas aprovechando la ocasión, ya de regreso y después e hacer mis compras me dirigí a la casa de una de mis tías, para esto tenia que tomar el tren, todo ocurría con la normalidad de un día, cuando me a seque a la taquilla q comprar l boleto del tren, siento mis espalda una presencia de una persona, no le di mucha importancia ya que era mi turno de comprar mi boleto, cuando me dispongo a acercarme a la entra de la estación, con mucha discreción veo, que aquella persona era un hombre, que de lo único puede observar fue su rostro lo cual me pareció muy atractivo, me acerque a la estación y me dispuse a esperar en tren, cuando veo que de las escaleras bajaba él.
En ese momento llega el tren, de casualidad el entra en el mismo vagón done había entrado yo. Desde que lo vi bajar en las escaleras, se robo mi mirada, no podía apartar mi mirada de su persona.
¿Como es el? Diossss…. Se puede decir que me enamore de el desde que lo vi. Es alto, diría yo como unos 1.86 (yo mido 1.80) delgado, se podría decir que de buen cuerpo, un cuerpo atlético, como si practicara natación o básquetbol, piel bronceado, cabello negro corto, con una imponente barba candado, que uff, una cara de modelo perfiladita pero con la expresión de malo, ojos café, (alguna ves has escuchado la frase ”la mirada lo dice todo ” en este caso la mirada de el inducia a la lujuria) y de edad como de 23 mas de 24 no tiene, estaba vestido de un jean azul, y franelilla (camiseta) blanca, y unas botas deportivas. Bueno él toma asiento unos puestos más adelante de donde yo estaba. Desde ese momento mi mente empezó a imaginar, un día en la cama con él.
Entrar a su habitación, y antes de caer a la cama, quitarle la camiseta y dejarle su torso desnudito, mientras que el me hace los mismo, lanzarlo a la cama, y como si fuera su sirviente despojarlo de su calzado, mientras que con una mano le toco su entrepierna, sintiendo la excitación de su miembro, culminada la tarea e despojarlo de su calzado, desabrocharle el cinturón y abrirle su jean, mientras que le beso el caminito a la gloria (para los que no sepan, el caminito de la gloria son los vellos que empiezan desde el ombligo hasta el pene) pasando por su ombligo, y mordiendo suavemente el pene q esta prisionero de su jean, cuando de repente me agarran una manos de hombre grandes y con fuerza me lanza encima de el, dándome un beso mientas nos acomodamos los cuerpo. Un beso, con eso labios llenos de deseo, de dulzura, como una sed loca que lo único que calma esa sed es con otra boca, mis manos tocaban esa piel suave y con indicios de entrar en calor, mientras el pasa sus brazos por mi cuello y espalda dándonos un abrazar, como quien no se quiere separar mas nunca, cuando siento que de un impulso damos una vuelta, quedando así yo debajo y el encima, sin separar los labios ni el abrazo. Duramos así unos 7 minutos besándonos, cuando se detiene lentamente y me mira, con esos ojos llenos de deseo, y con sus manos varonil me toca el rostro y me acaricia lentamente. Después y con mucho cuidado me empieza a desabotonar el pantalón, dejando ver la parte de delantera de un bóxer negro que traía, mientras pasa su mano suavemente por la parte de la pelvis. Ya con una excitación a millón, involuntariamente me bajo el pantalón hasta la mitad de los muslo, cuando siendo q su mano recorre todo la zona de mi pene, dándole un masaje con su mano, agarrando mi ya excitado pene y tratándolo de masturbarlo por encima del bóxer. Trato de levantarme para besarle los labios, y con una de mis manos desabrocharle el pantalón, hago que se coloque de pie, y rápidamente yo me siento en toda la orilla de la cama. Le vuelvo a besar el abdomen mientras le voy bajando el pantalón, quedando así frente a su bóxer color blanco, con un considerable bulto, pidiendo que lo libere de esa prisión de tela, sin mas q pedir, lentamente le baje el bóxer hasta sus rodillas liberando así ese maravilloso pene.
Y con esa imaginación, y para tristes mía, vuelvo a mi realidad algo un poco desorientado y dándome cuenta de la erección q tenia producto de mi fantasía. Mirando asía donde se suponía que estaba el chamo notando que él ya se había marchado del vagón. Que triste es volver a la realidad.
