Con mi mejor amigo

Mi nombre es Salvador, soy de Mèxico D.F. este es un relato real y sucedió a finales del año 2000, cuando yo estudiaba la prepa. Tengo un grupo de amigos, algo especial y nada que ver con mi preferencia sexual, es decir, somos un grupo de chavos y chavas que nos encanta echar relajo y salir a divertirnos cuando se ofrezca, y entre esos chavos esta él, al que considero hasta hoy mi mejor amigo, Fernando. Y entre ellos también se encuentra su hermano… Fer es un poco alto, moreno y guapísimo, es considerado dentro del grupo como el protector y el valiente, de esos cuates que llegan a las fiestas para ponerse a bailar, cotorrear… ¡y qué decir de que también se le considera el mujeriego! cosa que a mí me hacía darme de topes después de masturbarme pensando en él. Resulta que en vacaciones de verano, y antes de salir de clases, nos organizamos para salir de camping a la zona de Hidalgo, lugar donde encontramos una maravilla de la naturaleza, un increíble río de aguas termales que nacía de una cueva repleta de cascadas, nichos, jacuzzis naturales y que a determinada profundidad no se veía absolutamente nada. Todo el grupo acordó seguir el río hasta la cueva, y ya adentro de ella nos recostamos en un lugar donde casi no se filtraba la luz del sol, pero aun podías ver quien estaba junto a ti. Yo por azares del destino (aja!), estaba sentado junto a Fer, y por la constante corriente del agua (que estaba a 35 grados) rozaba con mi pierna y mi mano la pierna de mi amigo, lo cual a mí por supuesto no me incomodaba y me excitaba, pero cual fue mi sorpresa cuando Fer exclama de repente, «¡se me está clavando una piedra, voy a darme la vuelta!» y se movió de tal manera que su traje de baño rozaba directamente donde él sabía que estaba mi mano, y pude notar que su pene estaba completamente erecto, y por si fuera poco me dijo: «Chava ¿puedo agarrarme a tu cintura para que no me jale la corriente?», a lo cual yo no me negué, él se agarró inmediatamente pero (no lo podía creer!!) puso su mano directamente poco mas arriba de mi entrepierna donde un poco más y me tocaba un huevo!! Yo estaba incrédulo, Fer es el chico más maravilloso del mundo con el cual yo sólo en sueños estaba y ahora lo tenía ahí, junto a mí, con su verga en mi mano y él con la mía en la suya, y lo mejor de todo era que él reaccionaba de muy buena gana a mis caricias por lo que casi me muero cuando de repente se levanta y dice: «¡ya me voy!», yo estaba desconcertado ¿por qué no me dijo que le parara? yo lo habría hecho. Pero cual fue mi sorpresa cuando me dijo: «Chava vamos a explorar más al fondo de la cueva para ver qué nos encontramos». Me paré inmediatamente y les dijimos a los muchachos que íbamos a explorar que en un momento regresábamos. No dijimos una sola palabra, solo nos internamos en la cueva hasta donde la luz ya no llegaba, encontramos un lugar donde caía una cascada que atravesamos, y detrás de ella había una pequeña piscina donde nadie podía entrar sin que nos diéramos cuenta y donde el agua no tenia mucha fuerza. Fue ahí donde tiernamente me sujetó primero de las manos, después me abrazó y me dio un tierno beso en los labios, yo podía sentir su verga grande y dura junto a la mía que no se quedaba atrás, comenzó a sobarme mis suaves nalgas al tiempo que yo le bajaba el traje de baño y después me bajaba el mío, el agua se quedaba fría comparada con lo calientes que estábamos, él se agachó y puso su rostro a la altura de mi verga, la besó y la recorrió con su lengua de arriba para abajo, cosa que a mí me vuelve loco, nos sentamos en el agua y lo comencé a masturbar mientras él me besaba el cuello y las orejas, su cuerpo mojado se deslizaba con facilidad por mis brazos y mis manos, entonces él se levantó y se puso frente a mí, lentamente se fue agachando hasta poner su culo delante de mi verga, de una manera por demás tierna, y lentamente lo fui penetrando poco a poco, mi sueño se hizo realidad, mis sentidos estallaban, lo podía oler, sentir, saborear, oír, y aunque no había luz, podía ver su imagen grabada en mi cerebro al momento de sentirme dentro de él, moviéndose lentamente sacando y metiendo mi verga en su culo, sus gemidos eran apagados por el ruido del agua caer, sentía que explotaba, que ya no podía más y él se percató de ello, recibió mi leche dentro de él al tiempo que también estallaba en un orgasmo que para mi duró una eternidad. Después de eso salimos de nuestro escondite, desde que entramos no dijimos una sola palabra pero yo sentía que era verdad, y que nunca más sería lo mismo, ahora además de amigos éramos amantes y nada lo podía cambiar, regresamos para unirnos nuevamente al grupo, nos preguntaron qué había más adentro y simplemente les dijimos -no se ve nada-… Ya en la noche en la tienda de campaña estuvimos platicando hasta altas horas de la noche donde hicimos la promesa de nunca dejar de ser amigos, él se fue a su casa y yo a la mía donde me estaba esperando Raúl, el hermano de Fernando, con el que antes había tenido muchos encuentros secretos a espaldas de Fer pero… esa es otra historia que les contaré después, de Fer, Raúl y yo. Con cariño para ti… nunca me olvides pequeño. Olvida la PerESA.