EL CHAT, CÓMO NO

Chapero16

Fecha original: 19 de septiembre de 2005

Aquí tengo que explicar. Yo trabajo de tres maneras: solo, la mayor parte del tiempo, en la casa de la calle Toledo y en el piso de la Mari. Cada una tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Cuando trabajas solo todo te lo quedas tú y tienes mucho más peligro. Yo empecé solo, porque me vi en esas y tenía las llaves de un piso vacío que no viene al caso cómo y lo sigo teniendo. La cosa es sencilla. Te anuncias por palabras y coges clientes en los chat de internet. Tienes un móvil y cada dos por tres tienes que cambiar el número porque te marean: hay cantidad de tipos que te llaman continuamente sólo para excitarse hablando contigo o porque se quieren ir a vivir contigo, o porque dicen que están enamoradísimos de ti, o lo que sea.

Yo siempre me las arreglé para ver primero al tipo. Generalmente quedo con él en una boca de metro o en algún sitio donde hay mucha gente, ponemos alguna seña de ropa o de llevar algo y yo primero me fijo antes de que me vea. Aquí tengo que decir que yo no me acuesto con viejos ni con estropeaos. No hace falta, no es necesario. Clientela para esto sobra. Nunca voy a casa de nadie ni a hoteles hasta que conozco al tipo de varias veces y sé que no me va a salir rana -y aun así te salen, pero de esto ya hablaremos-. Con el tiempo vas aprendiendo cosas, por ejemplo, los chat de internet son un sitio cada vez más bueno para pescar y allí te puedes hacer un montón de clientes en una hora y además es gratis, pero no se te ocurra darle el móvil a nadie allí porque estás perdido. Yo lo que hago es quedar con ellos muy cerca del piso y sigo con el tema de verlos primero. La mayoría van y se portan bien.

Lo que más me jode de este sistema es el coñazo de describirme por escrito en la ventanita del chat, _mucha gente lo que busca es calentarse mientras te describes-, porque lo de dar foto ni en sueños, ni con cabeza ni sin cabeza; lo digo porque los hay que tienen en su página fotos desnudos sin cabeza y a mí eso me parece una memez, pero cada quien es cada cual. Cuando estoy muy hasta las narices de que me pregunten cuánto me mide yo contesto que no me la mido, que me la peso en la balanza de las dietas, juas, juas!!

La peña del chat, dos cosas: es muy reprimida y se pone muy pesada. Reprimidos son la mayoría, no sólo los que están casados o van de héteros -estraig, decimos nosotros-, sino también los mayores y toda la gente que tiene pánico de que la pillen en el trabajo, no de que la pillen en el chat, que eso a la gente se la suda mucho, sino de que la pillen que es gay. Y tan pesados se ponen algunos que empiezan a preguntarte qué es lo que te gusta a ti, que se supone que eres el chapero y no estás ahí para que te guste nada, más que las pelas y entonces suele ser cuando tú ya empiezas a coscarte de que ese no va de cliente, sino a calentarse contigo y entonces lo mejor es dejarlo en la ventana y que se enfríe.

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